De haber concluido el certamen en Cabanas, la pareja extremeña ya sería vencedora pero en el caso de que se convoque un rally más, entonces deberán disputarlo y puntuar; ya que matemáticamente no lo tendrían ganado. En cuanto a lo acontecido en la prueba doble de Cabanas, mala fortuna fue la que tuvo el ESSO Mavisa Sport durante la primera jornada. Los primeros en caer eran Pedro Font y Oriol Julià que, en la primera pasada por el segundo tramo, decían adiós a todas sus aspiraciones tras tener una salida de pista en un punto muy comprometido de la especial; debido al intenso barro que se había acumulado por la incesante lluvia. Además, mientras intentaban devolver el Mitsubishi Evo IX de nuevo a la trazada, uno de los participantes impactó contra el vehículo dejando a este en peor situación si cabe. Tras este incidente, Font-Julià decidían no tomar la salida en la jornada dominical.

Los hermanos Domínguez, por su parte, vieron impotentes como mientras rodaban en tercera posición el propulsor de su Peugeot 207 RC decía basta en el séptimo tramo y se veían obligados a retirarse. El domingo las cosas cambiarían radicalmente. La lluvia dejaba paso al sol y, aunque con unos tramos menos complicados que el día antes, las especiales continuaban acumulando algo de barro. Domínguez-Domínguez retomaban su vehículo con un propulsor de estricta seria por tal de puntuar y la alegría llegaba en el tercer tramo cuando los pilotos extremeños se situaban al frente de la provisional. A partir de entonces iban administrando la diferencia respecto a sus más inmediatos perseguidores y llegaban al parque cerrado de final de rally como vencedores entre los vehículos de tracción simple.

“Lo que pasó el sábado fue como un jarro de agua fría y poder ganar hoy, después de todo el trabajo realizado por el equipo, con un motor de serie ha sido fantástico. Espero que pronto se sepa si habrá una prueba más o no y así trabajaremos para sentenciar o directamente celebraremos el título”

explicaba Juan José Domínguez al bajar del podio.